Latina es acusada de contagiar el VIH a clientes con “faciales de vampiro”

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Phoenix (AZ), 23 abr (EFE News).- Una empresaria latina en Nuevo México enfrenta más de 20 cargos de prácticas de salud indebidas, en las que varios de sus clientes presuntamente contrajeron el virus VIH, causante del sida, al ser expuestos a un proceso facial donde se extrae sangre con jeringas y se vuelve a inyectar en el rostro, conocido como “vampire facial”.

María Ramos de Ruiz, expropietaria de “VIP Beauty Salon and Spa” en Alburquerque, Nuevo México, enfrenta cargos de extorsión, fraude, ejercer la medicina sin licencia, lavado de dinero, evasión fiscal y falta deliberada de recaudar y pagar impuestos.

La mujer de 59 años fue acusada formalmente el pasado lunes por la Oficina del Fiscal General de Nuevo México, reportaron este viernes medios locales.

La Oficina del Fiscal comenzó a investigar a Ramos y su salón luego de una inspección realizada por el Departamento de Salud del estado.

Los funcionarios iniciaron la investigación en 2018 después de que un cliente contrajo el VIH después de un “facial de vampiro”, procedimiento en el que un proveedor inyecta la propia sangre del cliente como una forma de rejuvenecer la piel.

“Las personas que ponen en peligro la salud y la seguridad de las familias de Nuevo México deben rendir cuentas”, dijo el procurador general Héctor Balderas en un comunicado difundido a medios locales.

No obstante que Ramos tenía una licencia de cosmetóloga, esta había expirado en 2013, revelaron las autoridades mediante el comunicado donde se señala que la acusada seguía “esculpiendo senos y glúteos, además de realizar tratamientos de celulitis y faciales de vampiros”.

Además, agrega el documento oficial, los inspectores encontraron “numerosas violaciones al código de salud y prácticas de control de infecciones inseguras, incluidas agujas sin envolver, sangre vertida en el fregadero de la cocina y jeringas sin etiqueta junto a los alimentos en el refrigerador”.

La investigación reveló la existencia de medicamentos recetados, algunos considerados “peligrosos”, así como medicinas extranjeras y productos que requerían de una prescripción para ser distribuidos.

Balderas instó a cualquier persona que crea que pudo haber estado expuesta a una enfermedad a través del tratamiento con sangre a que llame a su oficina para obtener información.

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