EE.UU. llega sin un “Dream Team”, pero con un equipo histórico de todos afroamericanos

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Houston (EE.UU.), 21 jul (EFE).- Uno de los sueños de la comunidad negra en Estados Unidos, ver algún día un equipo nacional de baloncesto formado completamente por jugadores afroamericanos, se hizo realidad este año con el que viajó hasta Tokio 2020, donde no habrá un “Dream Team” de superestrellas de la NBA, pero será histórico.

Después de toda la polémica surgida con la selección del ala-pívot Kevin Love, de los Cleveland Cavaliers, que fue considerada por los comentaristas negros como una nueva concesión a las llamadas “cuotas”, pero de blancos, su retirada voluntaria del equipo allanó el camino para la historia.

El veterano entrenador de los San Antonio Spurs, Gregg Popovich, que debuta como máximo responsable técnico del equipo, junto con los directivos de la USA Basketball, ocuparon su puesto por el ala-pívot JaVale McGee, de los Denver Nuggets.

Mientras que la baja del escolta Bradley Beal, de los Washington Wizards, tras dar positivo al Covid-19, su vacante fue ocupada por el joven alero Keldon Johnson, de los Spurs, ambos jugadores afroamericanos.

Aunque Popovich y el director ejecutivo de la USA Basketball, Jerry Colangelo, defendieron la selección de Love en base a que era un jugador versátil que podía ser de gran ayuda si alcanzaba su mejor nivel de forma, al final no fue posible y ahora el equipo tendrá también el aliciente de ser ya histórico sin haber empezado a competir.

Sin embargo, la gran figura del equipo, el alero Kevin Durant, de los Brooklyn Nets, adelantó que su única preocupación y concentración es el aportar el máximo al equipo con todos los compañeros que han sido seleccionados.

Pero son conscientes que ahora su responsabilidad será mayor dado que un revés olímpico después del sufrido en el pasado campeonato del mundo de China 2019, deportivamente, les dejaría en una situación nada favorable.

Además, la ausencia de las super estrellas de la NBA, que tanto se identificaron durante el 2020 con la lucha social, pero que no tuvieron la misma predisposición para acudir a Tokio 2020 con el equipo nacional, no ha pasado desapercibida por la opinión pública estadounidense, que ha perdido interés por el mismo.

De hecho, una primera reacción a la perdida de popularidad que ha sufrido la NBA se vio reflejada en las Finales que la pasada noche ganaron los Milwaukee Bucks por 4-2 a los Phoenix Suns, al mejor de siete, y que fueron unas de las menos vistas desde 1974 cuando se comenzó a tener control de la audiencia de televisión.

Ese temor existe también en cuanto al equipo olímpico que ha comenzado a ser visto como algo politizado al que le han dado la espalda las superestrellas encabezadas por LeBron James, que decidió no jugar sino dedicar el tiempo a sus negocios.

Su compañero con Los Ángeles Lakers, el pívot Anthony Davis, decidió no jugar para recuperarse mejor de la lesión que sufrió al final de los playoffs, lo mismo que sucedió con el escolta James Harden, de los Nets.

El base Stephen Curry, de los Golden State Warriors, argumentó para su negativa a la invitación de estar con el equipo olímpico que ya tenía cerrado su calendario de actividades para este verano.

Pero de todas las bajas de las superestrellas dentro del equipo será la de Davis, el jugador clave dentro de la pintura y de ahí la elección de Love, que pudiese ayudar.

Sin Love, la elección fue la de McGreen será el único que supere la altura de los 2,14 metros y junto al ala-pívot Draymond Green, que tiene la experiencia de Río de Janeiro 2016 dará solidez a la defensa del equipo.

Todos los demás jugadores están por debajo, lo que será un problema a la hora de los rebotes cuando le toque enfrentarse a equipos europeos con hombres altos como les sucedió en el amistoso frente a España.

La primera prueba de fuego para el equipo histórico de Estados Unidos sin las Superestrellas será el duelo del domingo frente a Francia, el verdugo en el pasado campeonato del mundo, donde el equipo de las Barras y las Estrellas quedó en el séptimo puesto.

La presencia del pívot Rudy Gobert, el Jugador Defensivo del Año, con Francia, pondrá a prueba al primer equipo nacional estadounidense formado completamente por jugadores negros.

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