El gobierno de los Estados Unidos está tomando medidas para procesar formalmente a Raúl Castro, el expresidente de Cuba de 94 años, en relación con el derribo de avionetas ocurrido hace tres décadas, según informaron funcionarios estadounidenses familiarizados con el caso.
Se espera que la posible acusación —que requiere la aprobación de un gran jurado— se centre en el incidente de 1996, en el que fuerzas militares cubanas derribaron aeronaves operadas por el grupo humanitario Hermanos al Rescate. Un portavoz del Departamento de Justicia declinó hacer comentarios al respecto.
Presión diplomática y económica en 2026
Este movimiento jurídico ocurre en un momento de máxima presión por parte de la administración Trump hacia el gobierno cubano. Recientemente, EE. UU. ha amenazado con imponer fuertes aranceles a cualquier nación que exporte petróleo a la isla, lo que ha provocado crisis energéticas debido al cese de envíos de crudo. El presidente Trump ha instado a realizar reformas estructurales en Cuba e incluso ha mencionado la posibilidad de una «toma amistosa» del país.
La escalada de tensión aumentó en enero, tras la operación militar estadounidense que removió del poder al líder venezolano Nicolás Maduro, quien fue trasladado a Nueva York para enfrentar cargos por narcotráfico. Venezuela era el principal socio estratégico de Cuba antes de dicha operación.
Diplomacia directa y advertencias de la CIA
Aunque Raúl Castro dejó formalmente la jefatura del Partido Comunista de Cuba en 2021, sigue siendo considerado una de las figuras más influyentes de la isla. Su nieto, Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido como «Raulito», actúa como representante del exmandatario y punto de contacto clave con Washington.
El director de la CIA, John Ratcliffe, se reunió este jueves con el joven Castro en La Habana. Ratcliffe entregó personalmente un mensaje del presidente Trump advirtiendo que EE. UU. está «preparado para comprometerse seriamente en asuntos económicos y de seguridad, pero solo si Cuba realiza cambios fundamentales». Se enfatizó que Cuba no puede seguir siendo un «refugio seguro para adversarios en el Hemisferio Occidental».
Contexto histórico del incidente de 1996
El caso que podría llevar a la imputación de Castro se remonta a febrero de 1996. Dos avionetas Cessna de Hermanos al Rescate, grupo dedicado a la búsqueda de balseros cubanos, fueron derribadas por un caza MiG-29 cubano, resultando en la muerte de cuatro personas.
Un informe de la Organización de los Estados Americanos (OEA) determinó que las aeronaves fueron interceptadas fuera del espacio aéreo cubano, alegando que Cuba violó el derecho internacional al disparar sin previo aviso. Por su parte, funcionarios cubanos sostuvieron que el derribo fue legítimo, argumentando violaciones de soberanía y actos de sabotaje.
Fidel Castro (fallecido en 2016) declaró en su momento que los militares actuaron bajo sus «órdenes generales» para evitar incursiones. En la fecha del incidente, Raúl Castro encabezaba las fuerzas armadas.
Acciones legislativas y judiciales recientes
La iniciativa para procesar a líderes comunistas cubanos por crímenes económicos, narcotráfico y crímenes violentos fue impulsada meses atrás por el fiscal federal principal de Miami, en colaboración con el Departamento del Tesoro.
El 13 de febrero de 2026, los legisladores republicanos Mario Díaz-Balart, Maria Elvira Salazar, Carlos Giménez y Nicole Malliotakis enviaron una carta al presidente Trump solicitando formalmente la imputación de Castro, acusándolo de ser responsable del «asesinato a sangre fría de tres ciudadanos estadounidenses y un residente permanente».
El gobernador de Florida, Ron DeSantis, reaccionó a los informes este jueves a través de redes sociales, manifestando: «¡Adelante, ha pasado mucho tiempo!».